Durante el año 1996 conocí Magic: The Gathering, y de ahí que quedé absolutamente enganchado de los TCG. Ésta fue mi primera aproximación a un mundo del que nunca más saldría, y del que espero ganarme la vida en algún futuro no muy lejano.Este juego nacido en 1993 a manos de Richard Garfield se basa en una lucha de magos en la cual cada uno debía armar un mazo de 60 cartas que representaba su biblioteca donde tenía todos los hechizos que podía usar. Estos sacan energía de 5 fuerzas de la naturaleza, los Bosques, Llanuras, Pantanos, Montañas e Islas, que generaban energía (Maná) para invocar hechizos de 5 colores distintos, a demás de artefactos mágicos que no necesitaban ningún Maná en específico.
No tardé en comprarme mazos y sobres, e ir probando cada estrategia que se me pasara por la cabeza, eso sin contar la gran historia que hay detrás del juego, que se puede encontrar en todas las novelas que éste posee. Sin duda jugar Magic fue la mejor escuela para desarrollar mi concentración, pensamiento abstracto, capacidad de razocinio y ejercitar mi memoria; y junto con eso, mi promedio de colegio subió bastante, especialmente en matemáticas.
Este sin duda es uno de mis juegos favoritos, y de tener el tiempo y el capital, no dudaría en volver a jugar, por lo que se los recomiendo totalmente.
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